El instituto: Relatos

mariajesusblazquez.com-47-espirales a millares-recorteRELATOS. SELECCIÓN  DE FRAGMENTOS 

Autores: ex – alumnas y alumnos del Instituto. Escriben sobre las huellas de aquellos años. Enlaces a los textos completos.

Después de haber dado clase durante treinta y ocho años es normal encontrarse, con ex alumnas y ex alumnos. Son reencuentros entrañables  y mágicos, una chispa de alegría en el «aquí y ahora», en el bus, el supermercado, a la salida de un concierto, una manifestación, al teléfono de la «Asociación Vía Láctea» donde atendía llamadas de madres para resolver dudas sobre lactancia (así nos reencontramos por causalidad con cinco ex alumnas), o en el tren o la montaña…, repitiendo aquello de ¡Qué casualidad! ¿Qué estás haciendo ahora? Y a menudo me decían: «tus clases me marcaron»… Sentí curiosidad por conocer si era un tópico y decidí preparar una carta para invitar en sucesivos encuentros a que escribieran sobre esa huella que perdura con los años, y de paso, sobre su vida académica posterior, su dedicación profesional y sus sueños e ideales. También les pedía que al referirse a mí escribieran con otro nombre como «Su», o «Chusi», que eran algunos de los nombres o «apodos» con los que me llamaron en algunas promociones y antes de jubilarme, me llamaban «Mariaje».

Y así durante años fui recopilando relatos, de esos encuentros causales, los leía y después los guardaba en la carpeta «los años de instituto». Ahora al terminar de escribir el libro sobre el Instituto sentía que ya era el momento de sacarlos a la luz, siguen estando vivos y actuales porque brotan de la autenticidad de los sentimientos y eso siempre es eterno.  Un conjunto de historias, espontáneas, sinceras y entrañables. Su lectura ha sido como sumergirse en un océano de gratitud recíproca y en algunos momentos me he llegado a  sentir abrumada y pudorosa ante tanta gratitud y es que vivimos en una cultura que no nos prepara para recibirla.

Con la presente selección de fragmentos de cada relato se pretende mostrarlos todos en conjunto y al final de cada uno se puede enlazar al texto al completo. Cuarenta relatos hasta este momento, y seguramente que se sumarán más con el tiempo, cuando se corra la voz, porque hasta ahora todo ha sido fruto de la casualidad…

Cada historia es única y me he permitido acompañar cada una con imágenes de mis cuadros, eligiendo cada uno según me evocaba el relato. Y en la historia de Dabid Ruiz de Gopegui  y Estefanía Flox he dejado las hermosas imágenes que han aportado con su texto.

Ahora dejo para ti que averigües con la lectura de cada historia, cuáles son las huellas y las semillas de los años de instituto. No se ha pretendido hacer ningún análisis para mostrar luego en  cifras, cada historia y cada percepción es única y valiosa.

Gracias a todas y cada una de las personas que habéis escrito, gracias por vuestra generosidad y gratitud.

También vosotras y vosotros habéis dejado huellas y semillas en mi corazón.

ÍNDICE DE RELATOS

CARMEN DE MIGUEL GIMENO. «Más allá de la transmisión de una asignatura».

DIEGO YAGUE PERAITA. «Lo mío era una adolescencia llena de amor».

PATRICIA LACLAUSTRA. «Yo también soy profesora».

RAQUEL BELSUÉ. «Si trabajas los sueños con ilusión, se cumplen…».

LAURA QUERO. «Para mí, el Instituto fue genial».

CHEMA RUPÉREZ. «Abría los ojos y me los frotaba».

MAITE ORIHUELA. «Sí, encontré el placer».

MARIMAR ALCAYA. «En tus clases nadie hacía “pirolas”».

ASTRID LADRÓN. «Desde pequeña quería ser enfermera».

ME LLAMO M. «Las clases de «Su», no eran ortodoxas».

Mª PILAR SÁNCHEZ DOLADO. «”Su”, nos llevó lombrices».

FRANCISCO J. GALÁN. «El río de Suzanne».

ALBERTO A. «Unas vacaciones extensas».

ROCÍO REYES. «Su tierna lucha por una maternidad libre».

ALEJANDRO NAVARRO. «La Odisea de Crispín».

SEÑORITA: X. «Hoy me dedico a la enseñanza»

Me llamo A. «Compartí los estudios y vivencias con una enfermedad entonces desconocida»

NÚRIA PICOT. « ¡Nada de libros…Hoy, hablamos!»

ROSA MARÍA MARQUINA IBÁÑEZ. «Las clases de Ciencias Naturales no eran normales»

MIGUEL ORÓS MARTÍN. «Las clases de Biología fueron diferentes»

ALBA Y ROSA. Madre e hija. «Conocí a Su cuando solo tenía unos meses de vida»

SARA GUILLÉN. «Carta a «Su» desde Serendip…».

CARLOS J. N. «En clase se respiraba libertad».

SONIA HERRERO. «Una época que marcó mi vida».

LETICIA. «Vivimos desconectados del mundo».

JORGE JULVEZ. «Me gusta el trato con la gente y estar en acción».

JUAN C. «Me gustaba el huerto y salir por el barrio».

JAVIER. G. «La vida es cambio. Nunca dejamos de aprender»

DABID RUIZ DE GOPEGUI BAYO. «Parece que fue ayer…».

JAVIER FERNÁNDEZ COMUÑAS. «Lo mejor el Grupo de Montaña».

PAULA SEBASTIÁN. «Enseñar con pasión».

MARÍA REQUELME. «Todavía hoy, tengo presente lo que aprendí».

NOEL BARRANCO GRACIA. «Mis recuerdos los guardo en “tupperwares”».

SANDRA SÁNCHEZ ACERO. «Salimos encantadas de ver cómo era un parto».

ROSA GASCÓN. «…A mis 65 años, soy feliz y con ganas de seguir estudiando».

NATALIA LACLÉRIGA. «Todo lo que íbamos trabajando en clase se lo contaba a mis padres».

SILVIA VALLEDOR. «Lo que más necesita un bebé es tener a su padre y a su madre cerca».

INÉS VALLEDOR. «Aprendí que el parto no es sinónimo de dolor».

NOEMÍ  DOMINGO. «…Éramos partícipes».

HONORIO JORGE MARTÍNEZ. «Todas las personas necesitamos ser abrazadas y queridas».

JOSÉ LUIS POZO FAJARNÉS. «Curso 1980-81. Yo me transformé en ese curso».

MAYTE SANCHO PALOMO. «Recuerdo nítidamente el libro: Calor de Hogar».

ELSA ISLA . «Abriendo puertas»

VIOLETA ORDUÑA HERNANDO. «La Biología no es sólo una ciencia, sino que es la vida».

ISABEL SANZ LASO. «Todo es magia».

ESTEFANÍA FLOX CARBALLO. «Animo a todo el profesorado a saltarse el temario alguna vez».

MARÍA VALENZUELA BLÁZQUEZ. «Mamá»

 

 

 

 

 

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