YO TAMBIÉN SOY PROFESORA

PATRICIA LACLAUSTRA CAVERO

danzaMe cuesta comenzar a recordar pero a la vez me ilusiona. Siento que es el momento adecuado. Durante mucho tiempo he dejado de lado los recuerdos, viviendo proyectada en el presente y sobre todo en el futuro. Ahora a mis 36 años aparece una necesidad de enraizarme, de recordar para entender quien soy. Y justo en este momento me invitas a que recuerde momentos de tus clases en el instituto.  ¿Casualidad?

Creo recordar que ya entonces, en tus clases, esta palabra se ampliaba hasta recordar su contrario.

Recuerdos…

El día de la semana no lo sé, la hora tampoco. Si recuerdo que fuera hace buen tiempo, es primavera y en la pizarra esta dibujada la cadena de ADN, la memoria celular…flipo.

Ahora es por la tarde, estamos en el laboratorio o quizás en la biblioteca, la clase está a oscuras y en la pared, proyectado un vídeo de una mujer pariendo…¡alucino!

Ese día me emocioné. Recuerdo que te hice muchas preguntas, imaginaba que quizás algún día tuviese que asistir a una parturienta, y el cordón umbilical me tenía fascinada. Era nueva información, que además, podría algún día llevar a la práctica. De momento aun no me ha tocado tal responsabilidad.

Vuelve a ser por la tarde, esta vez  en horario fuera de clase, unas cuantas estamos encantadas de que nos cuentes como funcionan nuestros ciclos hormonales, será la primera vez que oiga hablar del moco vaginal. Vemos el moco de unas cuantas de nosotras en el microscopio. A partir de entonces serán muchas las veces que lo observe para  saber en qué momento del ciclo me encuentro.

Otra mañana, creo que también de primavera. Nos explicas como dan a luz mujeres en otras culturas, me recuerda la sabiduría de nuestros ancestros, la verdadera naturaleza humana. Mujeres que danzan hasta el momento de parir, de cuclillas, en torno al agujero que previamente han hecho en la tierra, la cual recogerá al hijo por nacer.

Soy mujer y quiero tener hijos. Quiero que mis hijos no nazcan estando yo en una camilla, echada, incómoda. Quiero caminar antes de poder dar a luz, a poder ser en mi casa, y de cuclillas, confiando en que la madre naturaleza me guiará, y todo ello lo sé desde los 15 años. Ahora claro está, se mucho más de cómo quiero que sea mi parto, me educaste y me mostraste otra realidad, y me convenciste. A mis 36 años sigo pensando lo mismo.

Pocas cosas me quedaron tan claras cuando salí del instituto.  Ya ves, entre tantos contenidos lo que más recuerdo es el moco vaginal y cómo dan a luz las mujeres de no sé que lugar.

Yo también soy profesora y sigo haciendo exámenes, igual que sigo poniéndome en el rol de educadora sin llegar a empatizar realmente con la necesidades del alumno,  igual que sigo, aunque me revelo y cada vez lo hago menos, viviendo en una sociedad con la que no estoy de acuerdo. Pero es difícil salir de ahí, ¿porque lo tenemos grabado en nuestra memoria celular o porque  el hacerlo nos deja vulnerables  e indefensos?

Y busco un lienzo en blanco para trazar a modo de camino de vida, un acto de humildad que seguro anda escondido en  la cadena de acido desoxirribonucleico.

Y busco un cambio social que pasa por revisarnos a nosotros mismos, como individuos y como parte de una sociedad donde nos necesitamos los unos a los otros.

Ese cambio tendría también su efecto en la educación.

Claro que he tenido profesores de todos los colores, profesores activos y cercanos como tú, «Su», pero también los que no creo que  quisieran ser profesores, personajes amargados, aburridos, pasivos, intolerantes. No les reprocho nada, tienen suficiente con su levedad, pero sí, me hacen cuestionarme lo que no querría llegar a ser y hacer.

Somos humanos, si, pero también somos responsables de  evolucionar.

Mi vida actual está relacionada con la música, toco el piano y trabajo dando clases en un conservatorio, pero realmente soy una enamorada de todo lo que sea arte y en mi mediocridad el arte me hace ser mejor persona. Soy una amante de la música, de la danza, el teatro y de cualquier expresión artística; de forma activa y pasiva. Lo que viene a llamarse hoy día, y la verdad no sé aun porqué, una bohemia.

Creo que el camino para humanizarnos pasa por una mayor proximidad con el arte  y la creatividad, que tan olvidada la tenemos los adultos. Aspiro a poder Integrar mis necesidades, las de mis alumnos con creatividad y sensibilidad. Educar de manera integral.  Y jugar.

Gracias.

4-10-2015

 

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