¡NADA DE LIBROS…HOY, HABLAMOS!

NÚRIA PICOT

mariajesusblazquez.com-subsanandoInstituto Félix de Azara, un día cualquiera del año 90

Una clase, otra, otra, abrir el libro por la pagina 54, tema 4…desconexión, mi cabecita de quince años empieza a volar muy lejos del aula… ya empollaré todo esto para el examen…Riiiiiiinggg!!!  El timbre me hace volver a la realidad, cierro el libro y empiezan los esperados minutos de descanso y revuelo.

Entonces aparece ella, por fin la esperada clase de ciencias naturales: nada de libros…hoy vamos a hablar. No podemos creerlo, euforia general, ella consigue hacerse con nosotros y tranquilizarnos, sin gritos, sin imposiciones…y así, con naturalidad y de una manera que nadie se atreve, comienza a hablarnos de nuestra sexualidad, los días fértiles, la ovulación, el embarazo, el parto, la importancia de la lactancia materna y el vinculo madre-hijo.

Al principio nos sonrojamos y bajamos la vista sorprendidos, pero poco a poco nos vamos soltando y participamos, nos divertimos, podemos expresarnos con naturalidad…! por fin alguien que no nos trata como adolescentes descontrolados!! Y lo mejor de todo, mientras tanto APRENDEMOS, así, con mayúsculas, y aprendemos además, otras cosas que no entran para examen y que nos van a servir durante el resto de nuestras vidas: a exponer nuestras opiniones, a compartir experiencias y a amar la naturaleza, y todo lo consigue ella, «Su», que hace que esa hora nos pase volando, que esperemos impacientes la próxima clase de ciencias, y que nos sintamos afortunados de ir al «C», ¡ que admirable capacidad de motivación, tan necesaria a esas edades en la que te juegas tanto, en las que hay que tomar decisiones que condicionarán nuestras vidas!! . Riinnnggg!!! Otra vez el timbre, pero esta vez no es un alivio, al contrario, ninguno queremos que esta clase, esta lección de vida termine. Salimos al pasillo con la sonrisa en los labios y notando con cierto placer las miradas de envidia en nuestros compañeros de las otras clases.

Tras ese magnífico paréntesis volvemos a la «normalidad» a escuchar los discursos preparados de unos y otros, desconectando, estudiando, examinando y olvidando.

Que hoy, 20 años después, me acuerde y tenga presente esas clases y esas excursiones (como aquella a Riglos o las salidas al parque Palomar) quiere decir mucho, y me hace pensar que ojala mañana mis hijos tengan la suerte de dar con profesores que les motiven, que despierten su interés y, sobre todo, que les den la oportunidad de participar durante su aprendizaje, de implicarse y de sentirse una parte activa en esta etapa. GRACIAS

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