MÁS ALLÁ DE LA TRANSMISIÓN DE UNA ASIGNATURA

CARMEN DE MIGUEL GIMENO

Nuestros Años En El Mixto 8, curso 1983

 mariajesusblazquez.com-casimariposa«Dejadme las alas en su sitio que yo os prometo que volaré bien».

Federico García Lorca.

 

 

Estas palabras que Federico García Lorca escribió en una carta a sus padres me dan  pie para comenzar mi relato de vida. No de toda, por supuesto, porque ya estoy mayorcita., sólo de una parte que en el conjunto del total parece pequeña, pero que marcó para siempre el futuro de  quien escribe estas líneas. Me consta que lo que voy a relatar no tiene nada de especial ni de extraordinario salvo porque es parte de mi y de muchas otras personas que tuvieron la misma o parecida experiencia; nuestro paso por el instituto Mixto 8  “Félix de Azara”, en sus comienzos como centro de secundaria, en el que la conjunción de una serie de hechos y personas que directamente los provocaron, dieron paso a que todavía treinta años después algunos y algunas recordemos con cariño, respeto y añoranza aquellos años.

Y volviendo a las palabras de García Lorca, la primera vez que leí esa carta me dejó impresionada esta frase por la claridad y la sencillez de lo que transmite a los que hemos sido educados y ahora educamos a otros. Parece que resume la educación en algo tan sencillo como: colócame lo básico, bien, en su sitio, con respeto y amor y suéltame para que yo, con todo lo recogido a mis espaldas, pueda levantar el vuelo. Y esto tan simple resume muy bien la historia que mis compañeros y yo vamos a compartir ahora.

Todas y todos los que participamos en este libro lo hacemos porque queremos contar algo bueno, bonito, útil, digno y valiente que nos sirvió y nos ayudó definitivamente en otras etapas de nuestra vida. Por lo tanto esto va a ser un baño de abrazos entre amigos, un spa para el alma, una oportunidad única para recordar y rememorar, reavivar y repetir.

Yo tuve la suerte añadida de casi estrenar el instituto. Cuando llegué todavía olía a nuevo y nos recibía tímido pero preparado para que nosotros también dejáramos nuestras huellas en él. ¡Qué suerte de escuela pública! Para las que llegábamos del colegio de monjas el cambio todavía era más impresionante, no sólo por la libertad de movimientos, la presencia del sexo contrario, la diversidad de temas, las nuevas exigencias, sino porque tuvimos la fortuna de contar con profesores que dejaron bien colocadas nuestras alas y bien rellenas nuestras mochilas.

De entre todos ellos, alguien destacó, la persona que se iba a encargar de enseñarnos eso tan básico de las ciencias naturales. Recién llegada, como todos nosotros, no de un colegio de monjas, pero con la misma cara de inocencia e ilusión que nosotros y un interior inquieto, insumiso, rebelde con grandes causas…En su propia mochila traía una clara convicción: la educación es algo más que una mera emisión de información. El profesor no es un ejecutor pasivo de conocimientos. Sus alumnos no éramos receptores que, a manera de “caja negra” debíamos ir registrando información para reproducirla y ser evaluados.

Se establecían en el intercambio diario relaciones que fueron más allá de la mera transmisión de la enseñanza de una asignatura:

  • Estimulando nuestra espontaneidad como la razón natural y propia de expresión de cada uno de nosotros, saltándose un poco (lo suficiente) las normas y metas perfeccionistas de un llamado orden que se imponía e impone en el trabajo escolar.
  • Generando una actitud de libertad, devolviéndonos la confianza en nosotros mismos, en un momento muy especial de nuestro proceso evolutivo como son los catorce años.

Pero, ¿cómo es posible que consiguiera todo esto ella solita? Se me ocurren cuatro palabras que ordenadas y unidas por un guión me pueden llevar a explicaros, creo que con algo de claridad, la trascendencia de la receta elaborada por «Su»:

ESCUELA-VIDA-SALUD-FELICIDAD.

De su concepto de la escuela ya hemos hablado un poco, solo insistir en que es el mejor caldo de cultivo para todo lo demás. La escuela prepara para la vida,  para la vida saludable, desde el punto de vista más holístico posible, salud mental y física, salud en las relaciones personales, salud en la resolución de conflictos, salud en la propia enfermedad. Y con todo ello bien mezclado y aderezado con un mucho de ilusión por la profesión podemos hablar de felicidad.

Esta receta mágica fue para nosotros un bálsamo curativo, un cierra heridas, que en la adolescencia, ese momento difícil y maravilloso al mismo tiempo, nos sirvió para entendernos mejor entonces y querernos más ahora.

Gracias a ella y a Rafa Valenzuela profesor de geología y de vida también, descubrimos que el medio ambiente (muy de moda ahora) estaba ahí, en el medio de todo y todos y había que conocerlo para respetarlo. Para ello se valieron del grupo de montaña, el más variopinto grupo de jóvenes alternativos, divertidos, ingenuos y generosos que han pisado el Pirineo a la vez; nuestras maravillosas salidas con los ecologistas del grupo ANSAR y el famoso en el mundo entero, huerto escolar del Mixto 8, por la buena disposición y organización de sus hortelanos.

También aprendimos que los seres vivos tienen la obligación de vivir y no de matarse o dañarse. Participamos en manifestaciones contra las bases y la guerra convencidas de que era esencial indignarse ante las injusticias y la violencia.

Pero lo más importante para mi y mi propia experiencia de vida fueron sus genuinas clases de biología, que junto con los seminarios sobre salud natural del Dr. Pablo Saz Peiró, nos abrieron al mundo de la salud, sexualidad, reproducción, con ojos completamente distintos.¡ La mejor guía de educación para la salud! De un lado Susane y Pablo y su interpretación del mundo y de la naturaleza humana, sencillos, austeros y amables; del otro, nosotros, abiertos a todo aquello que nos parecía diferente, raro a veces, cercano  y lejano al mismo tiempo…..pero sobre todo imprescindible.

Y todo nos caló de tal manera que años más tarde hemos experimentado cada uno lo que nos ha tocado, pero preparados, impregnados de esas clases llenas de sabiduría y cariño, alternativas y necesarias al mismo tiempo, inolvidables en definitiva.

En mi propio cuerpo he puesto en práctica muchos de los consejos de Susane y Pablo sobre hábitos de vida saludables, pero el mejor regalo que me hicieron fue el descubrirme que pertenezco a ese grupo de animales que poblamos el planeta y que denominamos mamíferos ¡sin más! Lo demás vino solo y rodado: dos hijos maravillosos, una lactancia feliz y gozosa y una maternidad entrañable. Gracias a los dos por eso. Por demostrar al mundo que se puede educar a los adolescentes para la vida, para la reproducción, para la sexualidad como comportamiento humano natural, imprescindible y saludable… ¡Qué bonito regalo!

Y con todo ello nos colocaron muy bien las alas y ¡¡¡VOLAMOS!!! Volamos alto para, desde arriba, ver la perspectiva y volamos bajo para rozar la tierra y cargarnos de su energía. Cada uno ha seguido su camino y este espacio va a servir para que todos los que hemos decidido participar recordando y compartiendo aquello podamos hacerlo y lo hagamos por distintos motivos y necesidades, con ilusión y valentía, para que nos sirva a nosotros y a otros también.

Yo, que fui muy astuta y me dejé impregnar por las experiencias y enseñanzas de otros profesores como Joaquin Lostal, Laureano, Jesús, Inmaculada Argente… decidí estudiar Historia y lo conseguí. Y de la historia universal a la historia de las mujeres hay un paso pequeño si se quiere dar y decidí darlo y me fuí a completar mis estudios sobre historia de las mujeres a Barcelona. Y de la historia de las mujeres a la historia de los cuidados hay otro paso. Y así, entre historia e historia, escuché la llamada de mi verdadera vocación y volví a la universidad y me hice enfermera, o sea especialista en cuidados. En definitiva, el resultado de esta mezcolanza es un acercamiento a ese mamífero que llamamos humano desde distintas vías, puntos de vista, sentidos…

Ahora, con todo, con las mochilas llenas y las alas bien colocadas nos enfrentamos a la difícil tarea de educar y cuidar a otros: hijos, alumnos, pacientes…. No siempre nos encontramos con lo que queremos y es fácil recurrir al discurso de que  los tiempos pasados fueron mejores, que las nuevas generaciones no saben aprovechar las oportunidades que les damos…

También seguimos descubriendo que hay y siempre habrá educadores, maestros, padres… que consiguen y conservan la confianza de los que aprenden de ellos, y con ella en su poder, adquieren la fuerza suficiente para ayudarles sin manipular ni imponer formas de pensar y entender la vida.

Treinta años después de mi paso por el instituto Félix de Azara,  tengo la clara convicción de que la pasión por la vida es atributo de algunos seres humanos privilegiados que atraviesan su mundo, nuestro mundo y se ubican y expanden en él a través de una curiosidad inagotable, genuina, transgresora, fruto de una sensible percepción de las cosas que va más allá de lo políticamente correcto. Yo he tenido la suerte de encontrarme con algun@ de ell@s. Ojalá este espacio sirva para buscar y encontrar, recuperar y compartir en nuestras voces el lugar y el instrumento que reclaman para su supervivencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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