LA BIOLOGÍA Y LA VIDA

VIOLETA ORDUÑA HERNANDO

La biología no es solo una ciencia sino que es la vida

mariajesusblazquez.com-Violeta OrduñaLo primero que se me viene a la cabeza sobre las clases de Biología en el instituto, es el primer día que la vi entrar por el umbral de la puerta. Me volví hacia  mis compañeros y nos miramos con cara de extrañeza, como dando por hecho que aquella persona que acaba de entrar no podía ser nuestra profesora. Ya que nos la imaginábamos con bata blanca, gafas de pasta y con el pelo un poco alborotado, como un científico que se pega el día entre probetas. Y la verdad es que nos encontramos con todo lo contrario.

Se formó un gran rumor, todos estábamos muy sorprendidos y teníamos que comentar la jugada, pero por segunda vez en pocos instantes «Su» nos volvió a sorprender En vez de dar un grito que se oyera en todo el pasillo espero pacientemente y con una gran sonrisa a que nos calláramos para presentarse y confirmarnos que en efecto era nuestra profesora de Biología.

También creo que «Su» nos enseñó que la biología no es solo una ciencia sino que es la vida, y creo que es esto mismo, ver la ciencia como algo natural y que es el día a día, lo que hacían especiales sus clases de biología. Y por supuesto los buenos resultados que obteníamos los alumnos.

Pero os puedo asegurar que «Su» no regalaba las notas, igual que te decía que habías explicado muy bien la célula, te ponía el cero si no habías cumplido tu parte del trato (estudiar), eso sí haciéndote ver que no era ningún trauma y que no se acababa el mundo, que se podía remontar con trabajo y que un mal día y un error lo comete cualquiera,  pero que había que estudiar para aprobar.

Otro recuerdo que se me viene a la cabeza cuando pienso en estas clases es la forma de evaluar. Ya que tiraba el bolígrafo encima de la lista y donde caía, a esa persona le tocaba responder a las preguntas sobre la lección que estábamos dando. También recuerdo que todos llevábamos impolutos los cuadernos de media cuartilla sin espiral, estaban siempre llenos de dibujos y bien coloridos.  Pero lo que más me gustaba era ver los comentarios que nos ponía al final del cuaderno, cuando nos lo corregía.

También recuerdo las explicaciones tan participativas, en especial recuerdo una. Nos estaba explicando el parto humano y dijo que quien se prestaba voluntario, tímidamente subieron unas manos y una de esas manos salió de voluntaria. Y «Su» le pidió que se subiera encima de la mesa, entonces todos estallamos en una gran carcajada, nos parecía inaudito que una profesora nos pidiese a uno de nosotros que se subiera encima del mobiliario escolar, ¿se había vuelto loca?, no simplemente era para que visualizáramos la postura en la que se da a luz en un hospital y la vivenciáramos por nosotros mismos.

Y sobre todo recuerdo las clases de relajación que hacíamos, aunque no era el mejor espacio para realizarlas pero que nos servían de mucho y nos ayudaban a tranquilizarnos y a ver las cosas de forma positiva  y con ganas de seguir hacia delante.

Yo creo que sí que me han servido estas clases creo que me ayudaron a conocerme un poco más y a saber que quería conseguir y sobre todo confiar en mi misma. Y descubrir que hay a profesores que si se preocupan por sus alumnos y que cada uno de ellos es único.

Tengo que decir que yo he tenido una buena experiencia escolar con lo cual no tengo malas experiencias con los profesores, pero sí que algunas actitudes no me han gustado y me parece que algunos docentes actuales se creen que los protagonistas de la clase son ellos y que los alumnos tienes que estar pendientes de ellos y eso no es así el protagonista de un aula es cada uno de los alumnos que tienes sentados en los pupitres. Y eso es lo que me gustaría que cambiara.

 Esto mismo es lo que voy a intentar cambiar y de hecho es lo que intento transmitirles a mis alumnos cuando doy las clases, ya que soy maestra, he terminado este año la Diplomatura de Maestro de Primaria.

Creo que bajo mi punto de vista lo que hay que transmitir en las aulas no son muchos conocimientos y que nuestros alumnos sean los que más fechas, cifras, libros,…sepan sino que lo que sientan curiosidad por lo que aprendan y que disfruten y se diviertan con lo que aprendan aunque solo sean un cuarto de lo que hemos programado para ellos. Y otra cosa que hay que enseñarles, y que yo viví en las clases de Su, es que hay que trabajar día a día y que ese trabajo se tiene en cuenta al final de la evaluación, aunque sea en una pequeña parte. Además de mis estudios de maestra, doy clases extraescolares en colegios.

Estuve en el instituto desde el año 2002 hasta el 2008, hasta que entre en la Universidad, para cursar Magisterio. Curse toda mi Educación Secundaria Obligatoria, durante la cual recibí las clases de «Su», durante 3º y 4º de la ESO. Y también curse el Bachillerato.

Así que con este discurso, se puede decir que quiero cambiar el mundo, bueno mejor dicho mejorarlo o por lo menos mejorar mi entorno, para que las personas que vienen detrás y que me tocará educar, no cometan los mismos errores que yo y que en la medida que yo pueda, les prepare para la afrontar sus problemas de un modo autónomo. Y creo que la base de que toda la sociedad cambie está en la educación que se transmite en las aulas (una pequeña parte, pero que en ocasiones nos marca de por vida) y la que se da en casa, que debe ir en sintonía con la anterior, porque si no el barco no tira para adelante y llega un momento que se parte en dos y se hunde.

Y  todo el trabajo que se ha hecho no sirve para nada. Creo que cambiando la base poco a poco podremos conseguir que todos los pisos y sobre todo la cumbre, que nos guía, cambie.

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