EN CLASE SE RESPIRABA LIBERTAD

CARLOS J.N.

mariajesusblazquez.com-jugandoRecuerdo aquellos años como años de confusión, de no saber bien hacia donde enfocar mi vida, el valor de las cosas positivas, lo que suponen las negativas, la importancia de las decisiones que se toman… Pero recuerdo que en las clases de Biología, se hablaba de cosas que me interesaban (a mi siempre me ha interesado la biología), y era un momento de tremenda curiosidad (sobre todo cuando «Su» se salía del guión). En clase se respiraba verdaderamente la libertad, y eso me reconfortaba de mis sentimientos del resto del día. Puede que estos comentarios te sorprendan, pero mi situación de entonces era de un chico de 14 años que acababa de llegar del pueblo para estudiar, porque según mis padres era lo mejor, y vine con mis hermanas. Creo que era demasiado pequeño para aquello, con 14 años salir del control de mis padres, de las amistades del pueblo, y entrar en «LA CIUDAD».

Las clases de «Su», en cierto modo me ayudaron a suplir esa confusión con respecto a mis formas de ver y sentir. Recuerdo una anécdota: Una vez, dando clase sobre los vegetales, le pregunte a «Su» lo siguiente:

  • ¿por qué si siembras una judía en el centro de un bote de cristal con algodón, la planta va siempre hacia arriba y no hacia cualquier otra parte? Porque si se supone que va hacia la luz, no tiene por qué ir hacia arriba, ya que recibe la misma cantidad de luz por todos los sitios, ¿no?
  • Es que además del fototropismo positivo, las plantas tienen un mecanismo que es el geotropismo negativo, que es crecer al contrario de la gravedad.

Después de la aclaración de «Su», percibí en su mirada un mensaje de complicidad, y sorpresa por la pregunta que había hecho, lo que me hizo sentir que entendía la biología de manera especial, y me hizo ver el amor que tengo hacia esa ciencia.

Algo que recuerdo de «Su», es la manera de querer integrarse con los alumnos, no como amiga, como profesora, pero ofreciendo cierta complicidad, al contrario de lo que dicen los manuales de que los profesores autoritarios son los que mejores resultados consiguen. Yo he tenido otros profesores, autoritarios, que no han levantado ni una mínima parte de interés por la materia que «Su». Un ejemplo de esto es lo que me pasó una vez cuando «Su» nos animó a que hiciéramos las anotaciones que nosotros quisiéramos y de la manera que quisiéramos para recordar y tener claro que las bacterias no son sinónimo de mal, sino de bien, por lo que yo anote: «las bacterias son cojonudas». Al cavo del tiempo, «Su» nos revisó los cuadernos y se sobresaltó al ver la anotación y me llamo para pedirme una explicación. Yo, al ver que «Su» se enfadó un poco por la anotación hice como que no entendía la letra, y todo quedó ahí.

Quiero decir, que «Su» nos encaminaba a formar nuestra propia opinión, pero también actuaba como educadora y hacía que se le respetara, por lo que sus explicaciones ganaban valor.

En otros institutos he tenido profesores similares desde el punto de vista de la enseñanza de lo que sucede en la realidad, pero enseñando sólo el problema y no la solución, por lo que consiguieron que llegara a mi trabajo con cierta predisposición a pensar mal, sacarle el sentido negativo a todo, y a tomar una actitud de rechazo hacia en concreto, los médicos.

Ahora vivo con mi novia, que también fue alumna de «Su». Tengo que remarcar que era el tema de conversación con la que habríamos todas nuestras conversaciones que tanta vergüenza nos daba empezar, y además el recordar sus clases nos hacía sonreír, por lo que fue de gran ayuda. Llevamos juntos 7 años y tenemos claro que si algún día tenemos hijos, iremos a la Clínica Acuario, que será un parto natural, que rechazará la epidural, y que no dejaremos que se provoque el parto ni usar drogas para salirnos del camino de la propia vida y que la lactancia será hasta y cuando el niño quiera y no cuando se lo manden.

Ahora sé que lo que decía «Su» era verdad, porque he trabajado en el mundo de la sanidad y he comprobado cosas que van en contra de la salud y a favor de la comodidad del médico y el bienestar de su bolsillo.

Con cosas tan importantes como nuestra salud en su poder, y a costa del miedo y la ignorancia del paciente, los médicos se ven con la oportunidad de enriquecerse por mucho que le cueste a la persona que deposita toda su confianza en él.

Después de mi aventura por el mundo de la sanidad, eché un vistazo a mi pasado, y vi con 24 años que con lo que más he disfrutado es con la naturaleza, y las clases de Su han tenido que ver. Ahora me dedico a ella, (y os aseguro que no me arrepiento) con el objetivo de ser Agente de protección de la Naturaleza, para que nadie la dañe, nadie disfrute a costa de su destrucción, y nadie la utilice como algo con lo que «pasárselo bien». Quiero ser Agente de protección de la Naturaleza, no un acondicionador de la naturaleza para que la gente la pisotee, y la disfrute sin respeto.

Conciencia de las acciones, consciencia de las reacciones, conciencia por favor, y también sin favor.

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