CARTA A «SU» DESDE LA RUTA HACIA SERENDIP…

SARA GUILLÉN

mariajesusblazquez.com-13-mandala verde-recorteSerendip, actualmente  Sri Lanka, era el país de 3 príncipes conocidos no por su sangre azul sino por su capacidad de observación y sagacidad que les llevaba a obtener respuestas a dilemas que aún no se habían planteado. La ciencia antigua y actual está llena de lo que hoy se conocen como serendipias (serendipity) este tipo de hallazgos que favorece la suerte y capacita la inteligencia. Grandes logros de todos los tiempos se deben a ello…

Ahora que estoy en pleno viaje paso mucho tiempo recordando…y es que hace 10 años que coincidimos en esa estación. Como una de esas estaciones lúgubres y oscuras de metro, en las cuales y a medida que vas descendiendo, el aire se enrarece y aparece la gente esquiva. Pero en las que uno es capaz de observar la peculiaridad de algunas personas, agarrarse la cartera y acercarte a los amigos por el miedo a lo desconocido. Amigos a los que, hoy por hoy, consigues ver muy de vez en cuando, para poder ponerte al día y recordar viejas historias. Y digo estación porque fue algo intermedio entre la niñez y los problemas de la vida adulta, el instituto.

Las olas del mar me traen el recuerdo de tu voz, y es que te veo mostrándome secretos escondidos en la biología,…, consigo acordarme de poca teórica de aquella, aunque siga leyendo artículos de fauna marina, siga soñando con bucear en el cinturón de fuego, nadar entre tiburones y vivir de cerca el viaje de los pingüinos emperador. Encendiste la mecha de la curiosidad y mi espíritu viajero.

Desde la cubierta del barco te recuerdo con la nostalgia con la que se recuerda a los compañeros debajo de un Baobab en medio del desierto, cuando intentas predicar y sólo descubres que la ciencia no rige el sentido común ni la fe. De todas maneras, el único sitio donde el éxito está antes que el trabajo, es en el diccionario.

Ahora mi viaje continúa, vendí mi alma a la ciencia y la medicina lo inunda todo, ya no tengo permitidos ciertos lujos como la duda. Recuerdo cuando le decías a mi madre eso de que: «podría hacer lo que quisiera”. Fue el miedo lo que me hizo tomar la decisión más valiente de mi vida; el miedo y la ignorancia.

Dedico muchas horas al resto de personas y tengo mucha suerte porque aún sigo sintiendo la pena, la congoja y la ilusión, las guardias no han podido con ello todavía. Y en mis ratos libres…viajo, con la lectura, con la curiosidad o simplemente como el resto de los mortales.

Viajo siempre hacia delante, porque no me gusta el pasado. No me gusta ver esas clases vacías de contenido, sin aplicación práctica, esa falta de devoción a la docencia y al aprendizaje por ambas partes… ¿dónde habrá llegado todo eso? Sólo espero que algún día yo lo esté haciendo mejor de lo que lo vi hacer, aunque sea lejos de aquí, porque como para todo «Spain is different», es aquí donde la fe o la eminencia puede con el grado de Evidencia I A. De todas maneras y como decía Sherlock Holmes: «no hay nada más estimulante que un caso en el que todo va contra ti». Espero poder ver en los ojos de mis alumnos el brillo de la curiosidad o de la incredulidad, poder despejar sus dudas con el razonamiento científico, y dar a esas mentes la capacidad para crear nuevos caminos a la ciencia…abrir nuevas vías.

Sigo el camino que otros como Einstein, Bohr o Fleming hicieron antes que yo,…, aunque sé que nunca llegaré a Serendip. Nunca llegaré a ser un visionario como ellos, a entablar teorías muchos años antes de que se puedan llegar a demostrar. Aunque sigo aplicando eso de que «la suerte siempre sonríe a una mente preparada» y de que «las probabilidades de éxito aumentan con el número de intentos».

Ese tipo de gente a la que sigo, porque recorrieron este mismo camino antes que yo, tiene algo especial, no es algo que se vea, es algo que se deja sentir. Se les suele conocer porque a su alrededor acaban acercándose gran cantidad de «parásitos» que viven a su sombra, y esperan alimentarse de la miel que producen  éstos, y si pueden dirán que la han fabricado ellos personalmente, como no. Porque ese tipo de gente, está en todas las clases sociales e intelectuales, eso lo aprendí desde bien niña.

Aún así, nadando en este río repleto de pirañas, no pierdo la ilusión ni mis sueños pierden claridad. Siguen ahí, igual de frescos que cuando los cree a tu lado, y sé que se acabarán cumpliendo o al menos seguiré intentándolo como hasta el día de hoy.

Seguiré haciéndome feliz dando la importancia justa a las cosas, dejando que mi conciencia guíe mis actos, siendo coherente con mis pensamientos y dejando que la ciencia inunde mi vida ya que la fe no consigue dar una buena respuesta a todas mis preguntas.

Allá donde nos lleve el tiempo espero volver a encontrarte, con la misma sonrisa y la misma ilusión que hace 10 años, mi mirada sigue brillando como entonces.

Te veré en el camino querida «Su», en alguna otra estación, estoy muy segura.

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